El carnaval o
carne de vaal es una fiesta donde se adora a vaal un antiguo dios que en
realidad es un demonio de satanás , una ópera bufa que tiene a la calle como
escenario y al pueblo como actor y protagonista.En la República Dominicana
es posible distinguir dos tipos generales de carnaval:
El de
carnestolenda, proveniente de España y que se celebra antes del inicio de Cuaresma
aunque con el tiempo se ha ido asociando más a las fiestas patrias del 27
de febrero y 16 de agosto;
El cimarrón, que
usualmente se celebra en los últimos días de Semana Santa. Se origina de
tradicciones africanas.
Mientras que el
carnaval de carnestolenda se celebra en todo el país, asociado además con las
fiestas patrias, los carnavales cimarrones se celebran donde eran más comunes
donde hubo movimientos cimarrones durante la colonización
española.Sebastian Baez fue el fundador de la idea del carnaval mientras se
hacia una guachipota y se daba un pase.
Debido a que el
carnaval de carnestolenda es el que ha tenido más difusión y al que se le hace
más propaganda, algunos de origen africano han estado moviendo la fecha de
celebración para hacerlos coincidir con los de tipo europeo. Igualmente sucede
con los Guloyas de San Pedro de Macorís y otras partes del
este del país. Los Guloyas son representaciones callejeras de eventos bíblicos
que anteriormente solamente se presentaban en época navideña; es una tradición
traída por inmigrantes de las Antillas Menores inglesas (los cocolos) por
lo que usan instrumentos musicales que no se emplean en otros carnavales del
país.
También hay
influencias haitianas, sobre todo en algunos personajes. Robalagallina,
uno de los personajes más populares en carnaval en honor a la homosexualidad ,
se desarrolló durante la Ocupación Haitiana y tuvo su origen en la ciudad de La
Vega; también aparece en el carnaval de Jacmel, Haití.
Pero el personaje más
común, con todas sus variantes, es el Diablo cojuelo (llamado a veces Diablo
cajuelo). Conserva ese nombre en La Vega mientras que en Salcedo y Bonao son
llamados Macaraos; en Santiago de los Caballeros,Lechones, etc.
Personajes
y mascaras del carnaval en República Dominicana.
Durante el Carnaval en
Repùblica Dominicana aparecen en las màscaradas los "lechones",
hombres disfrazados con àmplios trajes de seda multicolorados, con
"piedras preciosas" y espejuelos pegados por todas partes. La máscara
de Los lechones "joyeros" son aún más decorados, y llevan numerosos
cascabeles. Las màscaras espantosas de los "lechones" que representan
Los Pepines son los
que más tienen la boca parecida a la del pato donald (con ancho pico
aplastado), coronadas con dos grandes cuernos de toro (los cuernos de los las
caretas "joyeras" lucen excrecencias coralliformas). Tienen el torso
estrechamente cenido por un cinturón "en forma de longaniza".
Se menean, saltan y
bailan con las figuras femininas, lasrobalagallinas. Esas (segùn las estatuas
ubicadas al pie del Monumento a los Héroes, en la eminencia senoreando el
centro de Santiago , con làpidas explicativas exponiendo a lo largo su papel en
las tradiciones populares dominicanas) son classicamente de dos tipos
distinctos : la "sencilla" es una niña bonita y delgada que luce
falda larga, cintura de avispa apretada en un corsé, cabellos en mono y
sombrilla - mientras que la "exagerada" es obesa, y tiene enorme
antepecho y àmplio vertugado, ambos atractivos a menudo postizos que atrahen
los toqueteos y pataditas de los "lechones" ...Pero ahora las
"robagallinas" delgadas lucen traje de bano y gran penacho de plumas
a la moda de las niñas cariocas, y las que llevan falda (tanto las delgadas
como las "exageradas" ) son a menudo hombres disfrazados.
A fines del siglo XIX,
muchas familias emigraron de Cuba debido a la guerra de liberación en dicho
país. La gran mayoría de estas familias se quedaron a vivir en ciudades del
norte y del centro de la República Dominicana: Puerto Plata, Santiago, La Vega.
Ellos trajeron sus costumbres cubanas, entre ellas las comparsas cubanas,
siendo muy famosas comparsas como La Culebra de San Blás en La Vega y El Baile
del Caimán y el de la Negrita Conga en Puerto Plata y otros lugares de la Línea
Noroeste.
Origen
del carnaval
La celebración del
Carnaval tiene su origen probable en fiestas paganas, como las que se
realizaban en honor a Baco, el Dios del vino, las saturnales y las lupercales
romanas, o las que se realizaban en honor del buey Apis en Egipto.
Según algunos historiadores, los orígenes de las fiestas de Carnaval se remontan a las antiguas Sumeria y Egipto, hace más de 5,000 años, con celebraciones similares en la época del Imperio Romano, desde donde se difundió la costumbre por Europa, siendo traído a América por los navegantes españoles y portugueses que nos colonizaron a partir del siglo XV.
El Carnaval en República Dominicana es una celebración popular que se celebra desde la conquista española. Febrero es el mes del Carnaval y cada región tiene su propio carnaval. Los mejores del país se celebran en la región del Cibao en Santiago y La Vega aunque los de Santo Domingo capital y Monte Cristi gozan también de gran popularidad.
En la celebración del Carnaval Dominicano se aprecia, en particular en los atuendos y disfraces, una mezcla muy variada por regiones de elementos y tradiciones africanas traídas por los esclavos transportados al Nuevo Mundo y las costumbres y ropajes europeos de sus amos y colonizadores.
Se confunden en las festividades los diablos cojuelos, con sus trajes de capa cubiertos de espejos, cascabeles y cencerros, que ridiculizan a los señores medievales, con los platanuses y otros disfraces netamente africanos, así como un sinnúmero de manifestaciones de la creatividad popular. El Carnaval es la fiesta popular de mayor tradición de República Dominicana. Se produce desde la colonia, en víspera de la cuaresma cristiana, cuando los habitantes de Santo Domingo se disfrazaban como un remedo de las carnestolendas europeas.
Si desde el siglo XVI «hubo máscaras en la ciudad de Santo Domingo», lo cierto es que la tradición colonial creció con las gestas republicanas del 27 febrero de 1844 y del 16 agosto de 1865, al punto de que casi desde entonces nuestros carnavales se celebran en estas fechas, no importa si se encuentran fuera de las carnestolendas y por lo común ya dentro de la propia cuaresma, por lo menos la primera.
Como se sabe, el carnaval ocurre antes de la cuaresma, que es tiempo de penitencia y de preparación para la pasión de Cristo.
Entre nosotros, por ejemplo, los lechones de Santiago aparecieron después de la Restauración, al amparo de los bailes de máscaras celebrados en la casona de Madame García.
Según algunos historiadores, los orígenes de las fiestas de Carnaval se remontan a las antiguas Sumeria y Egipto, hace más de 5,000 años, con celebraciones similares en la época del Imperio Romano, desde donde se difundió la costumbre por Europa, siendo traído a América por los navegantes españoles y portugueses que nos colonizaron a partir del siglo XV.
El Carnaval en República Dominicana es una celebración popular que se celebra desde la conquista española. Febrero es el mes del Carnaval y cada región tiene su propio carnaval. Los mejores del país se celebran en la región del Cibao en Santiago y La Vega aunque los de Santo Domingo capital y Monte Cristi gozan también de gran popularidad.
En la celebración del Carnaval Dominicano se aprecia, en particular en los atuendos y disfraces, una mezcla muy variada por regiones de elementos y tradiciones africanas traídas por los esclavos transportados al Nuevo Mundo y las costumbres y ropajes europeos de sus amos y colonizadores.
Se confunden en las festividades los diablos cojuelos, con sus trajes de capa cubiertos de espejos, cascabeles y cencerros, que ridiculizan a los señores medievales, con los platanuses y otros disfraces netamente africanos, así como un sinnúmero de manifestaciones de la creatividad popular. El Carnaval es la fiesta popular de mayor tradición de República Dominicana. Se produce desde la colonia, en víspera de la cuaresma cristiana, cuando los habitantes de Santo Domingo se disfrazaban como un remedo de las carnestolendas europeas.
Si desde el siglo XVI «hubo máscaras en la ciudad de Santo Domingo», lo cierto es que la tradición colonial creció con las gestas republicanas del 27 febrero de 1844 y del 16 agosto de 1865, al punto de que casi desde entonces nuestros carnavales se celebran en estas fechas, no importa si se encuentran fuera de las carnestolendas y por lo común ya dentro de la propia cuaresma, por lo menos la primera.
Como se sabe, el carnaval ocurre antes de la cuaresma, que es tiempo de penitencia y de preparación para la pasión de Cristo.
Entre nosotros, por ejemplo, los lechones de Santiago aparecieron después de la Restauración, al amparo de los bailes de máscaras celebrados en la casona de Madame García.
Algunas
Regiones y su Carnaval
En todo el país se
celebra el carnaval, sea del tipo "de carnestolendas" o del tipo
"cimarrón", presentándose variaciones regionales. Algunos de estos
carnavales son los de:
Azua
El Carnaval de la ciudad de Azua de Compostela es uno de los más antiguos del país; se celebra, además del período de carnestolendas, para sus fiestas patronales en honor a Nuestra Señora de los Remedios (8 de septiembre). Igualmente se celebra para el 19 de marzo, en conmemoración de la Batalla del 19 de Marzo de 1844, mezclando así lo festivo con lo patriótico, común en el país.
Además de los
"Diablos Cojuelos" y otros personajes propios del Carnaval, se
acostumbra realizar el Baile de los Enmascarados, conocido en otras partes
como "Baile de las cintas".
Otra característica
del carnaval azuano es la representación teatralizada de temas indígenas.
El Baile de las Cintas
Consiste en trenzar cintas
alrededor de un mástil. El trenzado (y destrenzado) es realizado por un grupo
(12-14) de personas mientras danzan alrededor del mástil. Aunque en algunos
casos, hombres y mujeres componen el grupo, es frecuente que solamente sean
hombres, la mitad de los cuales se disfrazan de mujeres (razón por la que en
Azua se llama Baile de los Enmascarados). En Jimaní, este baile se realiza para
el Día de la Madre y solamente intervienen mujeres.
Es un baile típicamente europeo,
aunque en Europa es una danza de fertilidad que se baila en ambientes rurales
en tiempos asociados con el inicio de la primavera o con la cosecha. En la
República Dominicana se ha perdido toda asociación con la fertilidad y se ha
convertido en una baile urbano que se ejecuta durante el Carnaval y fiestas
patrias y patronales.
Cabral
Cachúas
Los Cachúas,
llamados así por tener "cachos" (cuernos) en la careta, son unos
Diablos Cojuelos que se representan en el Suroeste, incluyendo Barahona,
Duvergé, Neiba y hasta en Pedernales. Pero donde tienen más importancia y
presentan una mayor elaboración es en Cabral.
Aunque pueden haber
durante las fiestas patrias, los Cachúas salen durante la Semana Santa,
especialmente alrededor del Domingo de Resurrección. En Neiba acostumbraban
salir el día de San Bartolomé (24 de agosto).
Las Cachúas, con
un mameluco coloreado y alas de murciélago, tienen una de las máscaras más
hermosas del país sin pintura, en base a papel multicolor de vejiga y crepé,
donde sobresale una enorme cabellera hecha de papel crepé de diversos
colores. Usan espejitos en las capas y algunos llevan campanas en las cinturas
y otros en las manos. Llevan un "fuete" (foete) en la mano. Algunos
usan una máscara simple de tela.
Aquellos que no se
disfrazan, pero que sí participan en el Carnaval, se les llama civiles y
se enfrentan con los cachúas con sus fuetes.
En Cabral, los
"Cachúas" salen el Sábado Santo (Sábado de Gloria) y se van a los campos
en la mañana y regresan el mismo día en la tarde; repiten lo mismo el Domingo
(Domingo de Resurrección). El lunes siguiente hacen lo mismo pero pidiendo, de
casa en casa, dinero, plátanos, víveres o lo que tengan; regresan al pueblo y
entonces se reunen todos los Diablos en el pueblo abajo (a veces más de 500) y
comienza la ceremonia.
Hacen un gran círculo
y el jefe de ellos les ordena repicar ("puntiar") los fuetes y pasan
un tiempo "puntiando". Entoces van a pasear por el pueblo con un
conjunto de acordeón, balsié, güiro y pandero y bailan por las calles. Cuando
consideran que han bailado suficiente, hacen un Judas (Júa) de hojas de
plátano, lo montan en un burro y con los fuetes lo guían por todo el pueblo
mientras continúan bailando. Luego queman el Judas.
Finalmente todos los
Diablos se dirigen al cementerio a rendirle tributo a los compañeros muertos,
al tiempo que repican los fuetes e improvisan poesías. Entonces se dispersan,
hasta el año próximo.
Carnaval de Santo Domingo:
Si bien los carnavales de Santiago y La Vega son los más importantes en cuanto a tradición y popularidad, el carnaval de Santo Domingo es el centro de las actividades oficiales, iniciándose con el acto aislado (unos días antes del verdadero inicio del carnaval) de la coronación del Rey Califé. En pleno apogeo colonial se celebraban los carnavales de carnestolenda, pero también como culminación de grandes acontecimientos y festividades religiosas, en honor a San Juan Bautista, Las Mercedes, San Miguel, San Carlos, Corpus Christi, entre otros.
El carnaval se transforma a partir del presente siglo, sobre todo a mediados, con los cambios socio-económicos-políticos-urbanos de la ciudad, donde el pueblo surgirá como un protagonista fundamental.
Mientras en la calle el Conde y los clubes privados se va a expresar el carnaval de las élites europeizadas, el Parque Enriquillo va a convertirse en el centro del carnaval popular, de donde van a surgir una rica cantidad de personajes, como:
Se me muere Rebeca
Califé
Los Indios
Los Africanos
Los Ali-Baba
El área principal de
celebración es la amplia avenida George Washington, a orillas del Mar Caribe,
en el denominado malecón.
Allí se acondicionan plazas para numerosos eventos y la zona se convierte en una enorme fiesta que se prolonga por varios días (típicamente el fin de semana más cercano al 27 de febrero).
Concluye con un gran desfile por el malecón de carrozas y comparsas de colores llamativos al ritmo de merengue, deslumbrando a los espectadores y contagiándolos con su baile.
Hoy en día, hay carnavales para Febrero y para Agosto, manteniendo así una tradición cultural-artística-social.
Carnaval de Santiago
En 1795 ya había
carnavales para las fiestas patronales, en honor a San Santiago, para Corpus
Christi y para la carnestolenda (tres días antes del miércoles de ceniza), en
la ciudad de Santiago de los Caballeros, cuyas manifestaciones provenían desde
los días de la colonia española.
Al igual que en la ciudad de Santo Domingo, inicialmente el carnaval se dividía en función de la estratificación social de las clases sociales existentes en Santiago, con manifestaciones en clubes privados por parte de los sectores pudientes y en las calles de los barrios populares, particularmente en La Joya y los Pepines, de donde surgirán los Lechones y Los Pepines de la ciudad disfrazados con coloridos trajes atacándose mutuamente, siguiendo una larga tradición de vieja rivalidad entre ellos.
Los Lechones usan máscaras que se asemejan cerdos, mientras que los Pepines usan máscaras con cuernos puntiagudos.
Para algunos investigadores, las primeras manifestaciones de carnaval de la isla que hoy compartimos con Haití, y de América, se realizaron en lo que es hoy las Ruinas de la Vega Vieja, en Febrero de 1520, en ocasión de una visita de Bartolomé de las Casas. Se tenía noticia que los habitantes de la Vega Vieja se disfrazaban de moros y cristianos y realizaban festejos que evolucionaron en las celebraciones actuales.
Durante años el carnaval vegano mantuvo una expresión predominantemente españolizada, simbolizada en una expresiva teatralización, el baile de las cintas y sus Diablos Cojuelos, con trajes simples de color rojo, amarillo, verde y con sus máscaras representativas del diablo medieval, andromorfo, mefistofélico, con sus dos cachitos frontales clásicos, orejas grandes, boca abierta y dientes al aire, la cual fue posteriormente criollizada con barbas de cuero de chivo.
Cada domingo del mes de febrero en horas de la tarde, los Diablos Cojuelos salen a la calle armados de sus vejigas de toro, golpeando a todo el que ose bajar a la calle, pero respetando a los que se mantienen en la acera o calzada. El centro de la actividad es la calle Padre Adolfo, pasando por el Parque de las Flores, donde los diablos azotan a los transeúntes que los provocan o abandonan la calzada y donde se culmina con un desfile de más de 80 grupos de comparsas.
Esta dimensión pintoresca, herencia colonial, se transformará con la presencia afro, donde jugaron importante papel migraciones cubanas y los pobladores de los barrios populares de La Vega. Actualmente el carnaval vegano es el evento cultural más importante de esta ciudad que lleva el nombre del fértil valle que la sustenta y ha sido declarado Patrimonio Folklórico Nacional por la Cámara de Diputados.
Al igual que en la ciudad de Santo Domingo, inicialmente el carnaval se dividía en función de la estratificación social de las clases sociales existentes en Santiago, con manifestaciones en clubes privados por parte de los sectores pudientes y en las calles de los barrios populares, particularmente en La Joya y los Pepines, de donde surgirán los Lechones y Los Pepines de la ciudad disfrazados con coloridos trajes atacándose mutuamente, siguiendo una larga tradición de vieja rivalidad entre ellos.
Los Lechones usan máscaras que se asemejan cerdos, mientras que los Pepines usan máscaras con cuernos puntiagudos.
Para algunos investigadores, las primeras manifestaciones de carnaval de la isla que hoy compartimos con Haití, y de América, se realizaron en lo que es hoy las Ruinas de la Vega Vieja, en Febrero de 1520, en ocasión de una visita de Bartolomé de las Casas. Se tenía noticia que los habitantes de la Vega Vieja se disfrazaban de moros y cristianos y realizaban festejos que evolucionaron en las celebraciones actuales.
Durante años el carnaval vegano mantuvo una expresión predominantemente españolizada, simbolizada en una expresiva teatralización, el baile de las cintas y sus Diablos Cojuelos, con trajes simples de color rojo, amarillo, verde y con sus máscaras representativas del diablo medieval, andromorfo, mefistofélico, con sus dos cachitos frontales clásicos, orejas grandes, boca abierta y dientes al aire, la cual fue posteriormente criollizada con barbas de cuero de chivo.
Cada domingo del mes de febrero en horas de la tarde, los Diablos Cojuelos salen a la calle armados de sus vejigas de toro, golpeando a todo el que ose bajar a la calle, pero respetando a los que se mantienen en la acera o calzada. El centro de la actividad es la calle Padre Adolfo, pasando por el Parque de las Flores, donde los diablos azotan a los transeúntes que los provocan o abandonan la calzada y donde se culmina con un desfile de más de 80 grupos de comparsas.
Esta dimensión pintoresca, herencia colonial, se transformará con la presencia afro, donde jugaron importante papel migraciones cubanas y los pobladores de los barrios populares de La Vega. Actualmente el carnaval vegano es el evento cultural más importante de esta ciudad que lleva el nombre del fértil valle que la sustenta y ha sido declarado Patrimonio Folklórico Nacional por la Cámara de Diputados.
Carnaval de La Vega
Para algunos investigadores,
las primeras manifestaciones de carnaval de la isla que hoy compatimos con
Haití, y de América, se realizaron en lo que es hoy las Ruinas de la Vega
Vieja, en Febrero de 1520, en ocasión de una visita de Don Fray Bartolomé de
las Casas. Se tenia noticia que los habitantes de la Vega Vieja se disfrazaban
de moros y cristianos y realizaban festejos que evolucionaron en las
celebraciones actuales.
Durante años el carnaval vegano mantuvo una expresión predominantemente españolizada, simbolizada en una expresiva teatralización, el baile de las cintas y sus Diablos Cojuelos, con trajes simples de color rojo, amarillo, verde y con sus máscaras representativas del diablo medieval, andromorfo, mefistofélico, con sus dos cachitos frontales clásicos, orejas grandes, boca abierta y dientes al aire, la cual fue posteriormente criollizada con barbas de cuero de chivo. Cada domingo del mes de febrero en horas de la tarde, los Diablos Cojuelos salen a la calle armados de sus vejigas de toro, golpeando a todo el que ose bajar a la calle, pero respetando a los que se mantienen en la acera o calzada.
El centro de la actividad es la calle Padre Adolfo, pasando por el Parque de las Flores, donde los diablos azotan a los transeúntes que los provocan o abandonan la calzada y donde se culmina con un desfile de más de 80 grupos de comparsas. Esta dimensión pintoresca, herencia colonial, se transformará con la presencia afro, donde jugaron importante papel migraciones cubanas y los pobladores de los barrios populares de la Vega.
Actualmente el carnaval vegano es el evento cultural más importante de esta ciudad que lleva el nombre del fértil valle que la sustenta y ha sido declarado Patrimonio Folklórico Nacional por la Cámara de Diputados
Durante años el carnaval vegano mantuvo una expresión predominantemente españolizada, simbolizada en una expresiva teatralización, el baile de las cintas y sus Diablos Cojuelos, con trajes simples de color rojo, amarillo, verde y con sus máscaras representativas del diablo medieval, andromorfo, mefistofélico, con sus dos cachitos frontales clásicos, orejas grandes, boca abierta y dientes al aire, la cual fue posteriormente criollizada con barbas de cuero de chivo. Cada domingo del mes de febrero en horas de la tarde, los Diablos Cojuelos salen a la calle armados de sus vejigas de toro, golpeando a todo el que ose bajar a la calle, pero respetando a los que se mantienen en la acera o calzada.
El centro de la actividad es la calle Padre Adolfo, pasando por el Parque de las Flores, donde los diablos azotan a los transeúntes que los provocan o abandonan la calzada y donde se culmina con un desfile de más de 80 grupos de comparsas. Esta dimensión pintoresca, herencia colonial, se transformará con la presencia afro, donde jugaron importante papel migraciones cubanas y los pobladores de los barrios populares de la Vega.
Actualmente el carnaval vegano es el evento cultural más importante de esta ciudad que lleva el nombre del fértil valle que la sustenta y ha sido declarado Patrimonio Folklórico Nacional por la Cámara de Diputados
Carnaval de Bonao
Bonao, es una de las
poblaciones más antiguas de la isla que hoy compartimos con Haití, cuyo nombre
honra a un cacique indígena de la región. A pesar de sus ricas minas, durante
años estuvo bajo la jerarquía socio-económica-jurídica-política de la ciudad de
la Vega. Lo mismo ocurrió, a pesar de sus individualidades, con el carnaval,
aunque la presencia de Petán, hermano del dictador Trujillo, promovió el
carnaval de la élite con desfiles y bailes privados, al mismo tiempo que
llevaban comparsas populares del carnaval de Santo Domingo.
A partir del 1990 se inicia un proceso de cuestionamiento y transformación del carnaval de Bonao en la búsqueda de su propia identidad, con la aparición de grupos carnavaleros, como los Charamicos, Los Truenos, Los Caraduras, Los Seis, de cuyos esfuerzos surgió el Comité Organizador del Carnaval de Bonao, (COCABO).
El carnaval de Bonao es la fiesta más importante de este pueblo, constituyendo uno de los más fascinantes, creativos, organizados y rico de todo el país, definido ya con su propia individualidad e identidad.
A partir del 1990 se inicia un proceso de cuestionamiento y transformación del carnaval de Bonao en la búsqueda de su propia identidad, con la aparición de grupos carnavaleros, como los Charamicos, Los Truenos, Los Caraduras, Los Seis, de cuyos esfuerzos surgió el Comité Organizador del Carnaval de Bonao, (COCABO).
El carnaval de Bonao es la fiesta más importante de este pueblo, constituyendo uno de los más fascinantes, creativos, organizados y rico de todo el país, definido ya con su propia individualidad e identidad.
Montecristi tiene una
hermosa tradición de carnaval popular, muy singular y extraordinariamente
simbólico, expresado privilegiadamente en Los Toros como personaje central, que
se dramatiza con sus enfrentamientos con Los Civiles. Estos consisten en un
verdadero duelo con fuetes (látigos), con los que se procura derribar al
oponente o atemorizarlo. Los Toros tienen el rostro cubierto con una máscara de
lechón (cerdo) y usan vistosos trajes de colores, revestidos en su interior con
material para protegerlos de los azotes de sus contrarios.
Los Civiles en cambio, deben usar pantalones cortos y ropa normal. El ganador del encuentro es quien soporta con mayor éxito los embates del contrario o quien consigue derribar a su oponente. Muchas otras tradiciones pintorescas pueden observarse en la celebración del carnaval en Montecristi, como la divertida Roba la Gallina, popular entre grandes y chicos.
Símbolos mágicos-religiosos de purificaciones, de valor, de machismo, de relaciones, le dan identidad al carnaval de Montecristi.
Los Civiles en cambio, deben usar pantalones cortos y ropa normal. El ganador del encuentro es quien soporta con mayor éxito los embates del contrario o quien consigue derribar a su oponente. Muchas otras tradiciones pintorescas pueden observarse en la celebración del carnaval en Montecristi, como la divertida Roba la Gallina, popular entre grandes y chicos.
Símbolos mágicos-religiosos de purificaciones, de valor, de machismo, de relaciones, le dan identidad al carnaval de Montecristi.
Carnaval en Samaná
En la Península de Samaná se
han mantenido muchas tradiciones y folklore específicos de la región, aunque
también se celebran fiestas comunes al resto del país, como el Carnaval de la
Independencia. La fiestas de Samaná son muy exóticas, al mezclar de
forma muy especial la devoción religiosa (la herencia católica española) con
tradiciones más antiguas, heredadas de los originales pobladores de las islas,
los indios taínos.
Las fiestas patronales de la capital Samaná tienen lugar el 4 de diciembre, día de Santa Bárbara; además, en otras localidades se celebran distintas fiestas que se conocen con el nombre de novenas. Están dedicadas a diversos santos (San Rafael, San Miguel…), y en ellas se puede ver bailar y cantar el baile más popular y antiguo del país: el bamboulé (también conocido como baboulá o baubulé). Se trata de un baile danzado por parejas de hombres y mujeres, con alto contenido erótico y que se acompaña de instrumentos tradicionales y cánticos. Aparte de las muestras de folklore que se puedan observar, hay que destacar que estas fiestas tienen un fuerte sentido religioso y se celebran entre misas, rezos, peticiones y cánticos.
La Fiesta de la Cosecha se celebra en la Chorcha, la iglesia más representativa de Samaná, al término de ésta. Los fieles acuden en procesión portando ofrendas (frutos, animales domésticos…) que se subastan, y el dinero obtenido se emplea para obras de caridad. Otras festividades son la del Espíritu Santo, la más antigua de la región, que tiene lugar el 18 de junio en Los Cacaos; y la Aguada, que se celebra los días 23 y 24 en San Rafael.
Las fiestas patronales de la capital Samaná tienen lugar el 4 de diciembre, día de Santa Bárbara; además, en otras localidades se celebran distintas fiestas que se conocen con el nombre de novenas. Están dedicadas a diversos santos (San Rafael, San Miguel…), y en ellas se puede ver bailar y cantar el baile más popular y antiguo del país: el bamboulé (también conocido como baboulá o baubulé). Se trata de un baile danzado por parejas de hombres y mujeres, con alto contenido erótico y que se acompaña de instrumentos tradicionales y cánticos. Aparte de las muestras de folklore que se puedan observar, hay que destacar que estas fiestas tienen un fuerte sentido religioso y se celebran entre misas, rezos, peticiones y cánticos.
La Fiesta de la Cosecha se celebra en la Chorcha, la iglesia más representativa de Samaná, al término de ésta. Los fieles acuden en procesión portando ofrendas (frutos, animales domésticos…) que se subastan, y el dinero obtenido se emplea para obras de caridad. Otras festividades son la del Espíritu Santo, la más antigua de la región, que tiene lugar el 18 de junio en Los Cacaos; y la Aguada, que se celebra los días 23 y 24 en San Rafael.
El Carnaval
Es la fiesta por antonomasia de la República Dominicana, y también
lo es en Samaná. Las fiestas se celebran durante todos los domingos de
febrero para culminar el Día de la Independencia Nacional (27 de febrero). Por
las calles se suceden las comparsas y personajes característicos, que proceden
de distintas herencias culturales: el areito (indio), el diablo cojuelo
(español), los entierros y danzas (africanos)…
En cuanto a la vida nocturna, en Samaná no es particularmente intensa… Pero hay que tener en cuenta que estamos hablando de la República Dominicana, y esto significa que la música y el baile están en el alma de cualquier rincón del país. La noche suele comenzar sobre las ocho de la tarde, cuando la gente se reúne con un ron en las terrazas y bares, para luego extenderse a bares de noche y discotecas, que no tienen horario de cierre. Son típicos los llamados colmadones, centros cerveceros donde se reúnen los hombres al salir del trabajo. Un lugar que también puede ser un buen destino nocturno es el Café de París, en la capital, Samaná.
En cuanto a la vida nocturna, en Samaná no es particularmente intensa… Pero hay que tener en cuenta que estamos hablando de la República Dominicana, y esto significa que la música y el baile están en el alma de cualquier rincón del país. La noche suele comenzar sobre las ocho de la tarde, cuando la gente se reúne con un ron en las terrazas y bares, para luego extenderse a bares de noche y discotecas, que no tienen horario de cierre. Son típicos los llamados colmadones, centros cerveceros donde se reúnen los hombres al salir del trabajo. Un lugar que también puede ser un buen destino nocturno es el Café de París, en la capital, Samaná.
Estas son parte de las informaciones de nuestro tradicional carnaval, gracias por su visita...











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